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MANIFIESTO 6 NOVIEMBRE
MANIFIESTO 6 NOVIEMBRE PDF Imprimir E-mail
Escrito por Manuela Andrés   
POR LA LEY DE PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL Y ATENCIÓN
A LAS SITUACIONES DE DEPENDENCIA
Valencia, 6 de noviembre de 2008
LOS DERECHOS SÓLO LO SON SI SE APLICAN
 

Bon día a tots; buenos días a todos, gracias por vuestro apoyo, por vuestro sfuerzo, gracias por haber venido a esta concentración.

Amigos y amigas: estamos aquí, además de los presentes, apoyados por más de 33.000 firmas de adhesión, para decir que la Ley de Promoción de la Autonomía personal y Atención a las Personas en situación de Dependencia –así prefiere  movimiento asociativo de la discapacidad enfocar esta norma desde la perspectiva de la autonomía personal, más que desde la de la dependencia- ha ido una norma muy esperada, sobre la que ha existido y existe una enorme xpectación.

 

El hecho de que haya una Ley que trata de dar respuesta a una necesidad social de esta magnitud, es positivo y así lo hemos juzgado y saludado. La Ley es la expresión de un cambio de tendencia de enorme importancia: el abordaje de las necesidades sociales más acuciantes desde la perspectiva de los derechos sociales plenos. No desde la beneficencia, la caridad o los reconocimientos precarios, como venía sucediendo hasta ahora. Esto es un hito. Sentado esto, tenemos que decir que la implantación de la Ley y del Sistema que crea –nos acercamos a los dos años de vigencia- está muy lejos de ser ejemplar. En toda España, y muy en especial, en la Comunidad Valenciana, que es el territorio donde más problemas está teniendo la aplicación de la Ley. Falta de desarrollos o acuerdos de aplicación, diferencias muy acusadas entre territorios, procesos administrativos lentos y muchas veces frustrantes, ausencia de coordinación y hasta de lealtad institucional entre los poderes públicos llamados a aplicarla, politización partidista, nula participación de los movimientos sociales en el seguimiento de la Ley, etc., son algunas de las muchas lagunas y deficiencias que se han detectado y denunciado desde el tercer sector de la discapacidad.


La Ley, que constituía una oportunidad para avanzar en los derechos sociales plenos de las capas de la sociedad con mayores necesidades de apoyo, es hoy tristemente, en la Comunidad Valenciana y nos consta que en otros territorios, fuente de disputas, de enfrentamientos, de frustración y de desesperación.

 

 

Lo que tenía que ser un elemento de esperanza y de cooperación leal entre administraciones –estatal, autonómica y local- y sociedad civil, es un factor de conflicto y enfrentamiento.

 

Nuestros gobernantes, de todo ámbito y signo político, no están a la altura de lo que les demanda la sociedad y tienen que corregir el rumbo. El despliegue de la Ley corre el peligro de resultar un fracaso, y los ciudadanos, en este caso, los ciudadanos con discapacidad, y sus organizaciones representativas, no podemos permitirlo.

 

Nos hemos movilizado para que la Ley se despliegue y se aplique efectivamente y para que sus beneficios lleguen, de verdad, a la gente. Hay todavía mucha desinformación de lo que este nuevo derecho supone en las posibles personas beneficiarias y en sus familias, y los procesos están siendo complejos, farragosos y lentos. Pocas personas y familias saben ya qué van a recibir, qué tienen que aportar, etc.

 

Los efectos prácticos de la Ley son todavía escasos. Hay que acelerar el proceso de valoración y el subsiguiente de asignación de prestaciones. Hay que escuchar a las personas beneficiarias y a sus familias, pues no se puede desarrollar un nuevo sistema de protección social de espaldas a la gente o sin consultarla.

 

La Comunidad Autónoma ha de asumir su responsabilidad y realizar un esfuerzo ingente para traducir en hechos la Ley. No caben más demoras. El Estado central ha de colaborar en este proceso regulando todas las materias que están pendientes y asegurando la sostenibilidad financiera del Sistema. Las personas y las familias han de ver con urgencia que la Ley –en la que hay depositadas tantas esperanzas- es una realidad en su vida práctica.

 

Por eso pedimos:

  • El respeto a los plazos establecidos y al silencio administrativo positivo, como garantes de una real puesta en marcha del sistema.
  • Una verdadera gestión pública de los órganos de valoración, mejorando los procesos actuales y la calidad de las resoluciones.
  • Una coordinación integral con las administraciones locales y autonómicas, tanto en los procesos de valoración como de gestión de las prestaciones.
  • Una participación real de los beneficiarios en la determinación de los planes individuales.
  • La simplificación de los trámites burocráticos y la no exigencia de documentación que obre en poder de las administraciones.
  • Una correcta y puntual información a los ciudadanos y a las organizaciones sociales del sector.
  • Unos desarrollos reglamentarios coherentes con la ley, en aras al equilibrio interterritorial que garantice las mismas prestaciones en distintas comunidades.
  • La exención en la participación en el coste (copago) para todos aquellos beneficiarios que tengan ingresos personales anuales inferiores a 2’5 veces el IPREM.
  • La compatibilidad de las prestaciones y el respeto al carácter retroactivo de las mismas, considerando la fecha de solicitud y no la de resolución.
  • La consideración de la renta personal como base del cálculo de las prestaciones.
  • La creación de una comisión conjunta de seguimiento con las entidades sociales representativas del sector.
  • La eficiente gestión de los recursos económicos disponibles.

 

Amigos y amigas: vemos como hay 150.000 millones de euros para la banca, pero no para la Ley de Autonomía Personal. Más de 80 millones de euros para un circuito de fórmula 1 construido en 3 meses, pero no para la Ley de Autonomía Personal y Dependencia.

 

Por eso, apelamos a la responsabilidad de las instituciones, de los responsables políticos, de los agentes sociales, de los medios de comunicación, de los tejidos asociativos y sus dirigentes, y de toda la sociedad valenciana para que la Ley se aplique de forma eficaz, coordinada y urgente.

 

Hay que apelar también a la ética y responsabilidad de toda la clase política: que cumplan lo que prometen; que cumplan lo que firman; que cumplan lo que legislan que es lo que les hemos encomendado desde el pueblo soberano.

 

Por eso, no podemos esperar más y ante el silencio o la pasividad de los políticos, la Discapacidad dice alto y claro:

 

Que los derechos no lo son de verdad si no se aplican.

 

Por la Ley de Autonomía Personal y Atención a la Dependencia